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Hidrata tu piel de la mejor forma (Marzo 2017)

Hidrata tu piel de la mejor forma (Marzo 2017)

Half face with arm. Isolated on white

Tomar dos litros de agua al día, aplicarse aceite de almendras o utilizar mascarillas caseras son algunos de los miles de consejos que puedes encontrar sobre cómo conseguir una piel bien hidratada. Es cierto que muchos de ellos te pueden ayudar, pero conociendo un poco más sobre cómo funciona el mecanismo de hidratación natural de la piel, podrás elegir los tratamientos con los ingredientes adecuados y, sobre todo, combinarlos de la mejor forma posible.

Para empezar, es importante tener en cuenta que la piel se mantiene humectada gracias al balance entre el agua que le aportas y el agua que pierdes. El agua llega a la piel desde el interior de nuestro organismo a través del sistema circulatorio, es decir, que el primer paso para mantenerla hidratada es, efectivamente, beber abundante agua durante el día, para que esta llegue a la capa más profunda de la piel: la dermis.

La dermis tiene aproximadamente el 80% del total de agua de la piel, que se encuentra dentro de las células o atrapada entre ellas gracias a moléculas como el ácido hialurónico o el colágeno. Tomar suplementos alimenticios o nutricosméticos de ácido hialurónico, colágeno o glucosminoglicanos, es una buena forma de conseguir una piel más hidratada desde el interior, ya que no es posible llegar hasta esta capa con tratamientos cosméticos de aplicación tópica.

El agua restante sigue subiendo por la epidermis (capa superficial de la piel) hasta que llega a evaporarse, si la piel no es capaz de retenerla dentro. Así es como perdemos agua, por lo tanto, para conseguir que esté hidratada, revisaremos qué mecanismos tiene la piel para evitar que se escape agua en exceso y cómo podemos reforzarlos.

El ácido hialurónico que hay en la epidermis nos ayuda a mantener el agua atrapada, por ello, aplicar productos cosméticos que contengan dicha molécula también es una buena forma de hidratar la piel.

Otro mecanismo natural de la piel es el llamado “factor de hidratación natural”, compuesto por varias sustancias que se encuentran dentro de las células y que son capaces de atraer el agua del interior de la piel y retenerla. Para reforzar este efecto, puedes buscar productos cosméticos que tengan ingredientes como la urea, el ácido láctico, el sodium PCA o aminoácidos, porque ayudarán a retener el agua del mismo modo que lo hace el cuerpo. Otros ingredientes que también sirven son los humectantes tradicionales como la glicerina.

Por otra parte, entre las células de la capa superficial de la piel se encuentra el llamado “cemento lipídico”, un conjunto de sustancias dispuestas de forma ordenada, que evitan que el agua de la piel se escape a través de las células y formen una barrera. Para reforzar esta barrera de manera directa, recomiendo aplicar un aceite vegetal como el de almendras o el de macadamia, estos formarán una fina capa oclusiva que evitará que se escape el agua.

Otra alternativa sería utilizar un producto cosmético que contenga ceramidas. Las ceramidas son un componente natural de esta barrera, por lo tanto, aportar este ingrediente a través de una crema es una muy buena opción para mantener la piel hidratada. Y una variante sofisticada de fortalecer esa función es utilizando productos que contengan estructuras lipídicas complejas, como los liposomas o los bicosomas, que son capaces de penetrar hacia el interior de la piel y reforzarla desde dentro.

Finalmente, ya por encima de la piel, se encuentra el manto hidrolipídico, que está formado por el sebo y el sudor que llegan a la superficie de la piel a través de los poros. Esta capa protectora ayuda a proteger la piel y a mantenerla hidratada, pero factores como el sol, el frío o la contaminación, la debilitan, causando una pérdida de hidratación en esa área. Por eso es importante utilizar productos cosméticos que respeten esta protección natural, especialmente los que aplicas para limpiar el rostro. Evita los productos que contengan sulfatos, su elevado poder detergente puede retirar en exceso el manto hidrolipídico; para garantizar su integridad usa un tónico después de limpiar la piel, que al mismo tiempo, ayuda a regular el pH.

Claudia Verdés

Química y Máster en Cosmética y Dermofarmacia

Directora de Operaciones

Cresens Dermocosmética

cverdes@cresens.com.ec

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